El cuento de los sacrificios

A estas alturas del partido, a estas alturas de la vida, justificar en parte la eliminación de la Selección Nacional en Rusia 18 a la incomprensión de la prensa deportiva costarricense, al “sacrificio” que “sufren” los jugadores y los integrantes del cuerpo técnico por la separación de sus familiares es puro cuento.

Los premios y salarios se hicieron públicos, de manera que los seleccionados nacionales y su cuerpo técnico, deben agradecer haberse convertido en  profesionales en una época donde el futbolista es tratado y pagado como una estrella, en muchas ocasiones, sin serlo.

Los cinco millones de ticos sabemos cómo juegan, cómo viven y cuanto ganan los seleccionados nacionales y el cuerpo técnico y la procesión no va en el sentido de sí lo merecen o no lo merecen. Eso no toca juzgarlo a los simples mortales que no jugamos al fútbol.

Si la industria del fútbol les permite recibir tan jugosos premios y un estilo de vida millonario en época de Copa del Mundo, suponemos que se lo merecen.

Pero por favor, no nos vengan con el “cuentito” del sacrificio personal y de sus familiares, que ni ellos mismos se los creen, y mucho menos en estos tiempos que en la mayoría de las ocasiones, sus familiares los acompañan a las sedes de las Copas del Mundo y otros escenarios.

Sacrificio el de las esposas e hijos de nuestros campesinos que se levantan a las tres de la mañana a volar machete.

Ustedes viven como reyes, reciben millones, viajan por todo el planeta, se hospedan en hoteles de lujo, reciben alimentación especial, les hacen masajes, les cortan las uñas, les cargan los maletines y hasta les hacen los trámites migratorios.

¡Por favor, chiquitos!

¿De cuál sacrificio nos hablan?

¿Cuál familia de ustedes puede hablar de sacrificio, si cada mes ve engrosar la cuenta personal, no con unos cuantos miles de colones. ¡No!, son millones de colones que ustedes reciben por su trabajo, justa o injustamente, eso no interesa.

Estimados integrantes de la Selección Nacional, por favor, destierren esa excusa del “sacrificio” de ser separados de sus seres queridos para futuras confrontaciones internacionales, porque ese cuento ya no se lo traga nadie.

Disfruten de jugar en una época que los premia económicamente con exceso, sin tener la mayoría, la calidad de fútbol de sus colegas de años anteriores y no nos salgan con esas justificaciones tan falsas como irreales.

Gaetano Pandolfo Rímolo

Gaetano Pandolfo Rímolo

Periodista deportivo. A lo largo de sus 48 años de experiencia se ha ganado el respeto de todos gracias a sus polémicos pero acertados criterios.
Gaetano Pandolfo Rímolo

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1 respuesta

  1. Ricardo Valverde dice:

    Así es. Más claro, ni el agua. Nuestras “divitas” criollas son mediocres, carentes de espírItu competitivo y calidad profesional. Son el reflejo de nuestra sociedad, donde las argollitas, el club de amiguitos y las excusas, valen más que los resultados. En todas las esferas sociales lo vemos, a rendirse a la evidencia. Más convencidos quedamos de que lo poquitillo que el “fúrbol” costarricense medio hizo, fue por la mano dura de Bora en el 90 y por la mano dura de Pinto en el 2014. Todo lo que suene a exigencia y disciplina, es “maltrato infantil”, y hay que ir a poner la denuncia al PANI. “Bienvenidos al subdesarrollo en todo, no tenemos lo que se necesita”- Humberto Pacheco, dixit.

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