El síndrome del pasador

La estrella treinta sigue escapándosele a Liga Deportiva Alajuelense (LDA), así como  el sueño de un retorno a la CONCACAF, Ambas ilusiones quedaron desechas este año, como ya se hizo costumbre.

¿Qué hace mal el conjunto manudo desde 2000, cuando ocupó el lugar 27 de la IFFHS, que es, sin duda alguna, el mejor puesto alcanzado por un equipo tico?.

Los manudos llegaron a ser,  además, el  número uno en Centroamérica, según la FIFA. Mención especial merece el 2004 cuando ganan en la famosa copa Taca al fortísimo Once Caldas de Colombia, flamante campeón de la “Libertadores”.

No es, pues, cualquier equipo costarricense el que, en el umbral de los 100 años de su fundación, repite un fracaso competitivo, por más adornos y lacitos de colores le pongan  a su eliminación reciente ante el Deportivo Saprissa.

La experimentación con  sistemas de juegos uruguayos, portugués, español, argentino, peruano, colombiano y nacional, ensayados  en  LDA en los últimos 20 años, hace al conjunto rojinegro un equipo sin  identidad de juego. Guste o no a los manudos.

Frente a este juego al  “error” y “acierto”,  hubo  gentes que buscaron el fútbol  creativo de  “pasadores”, como  Juan José Gámez, Pablo Izaguirre, el “Pato” López…; otros creyeron  en replantear el asunto y trajeron jugadores de la talla de Cordero, Beckford, Din John Arias, Iago Soares quienes, supuestamente, devolverían el talento a la media cancha rojinegra.

Ni lo uno, ni lo otro. El síndrome del pasador no se ha superado en el Morera Soto.  Como en la fiesta taurina, cada torero tiene su libreto; y el entrenador de fútbol contemporáneo también tiene su librillo y su interpretación de cómo “matar” al rival.

Sin embargo, el mayor dilema que enfrentan los manudos  de cara al centenario de su fundación, es qué clase de personas se forma bajo su alero, primero, y luego, qué clase de jugadores se quiere en el campo de juego.

No se   puede pretender formar un equipo profesional,  si en sus ligas menores no se han formado, primeramente personas,  con un claro concepto de  la disciplina dentro y fuera del club, de lo qué significa la competencia deportiva sana, y  de cuáles son los  efectos positivos y negativos a la exposición de  las masas.

Recuerdo años atrás cómo la prensa hizo escarnio porque a las cuatro de la mañana un jugador manudo no salía de misa y tenía una cara que mejor ni imaginarla;  en otra oportunidad otro fue “pillado” en plena tanda; se conoce que algunas  pruebas antidopaje no han sido las más felices para algunos de estos “cracks”

.¿Qué ha pasado? Poco para no decir nada. Un  mediocampista que también en el pasado denunció que en el club acudían jugadores titulares a tomarse “sus vinitos” con el entrenador de entonces, terminó echado de la institución, en lugar de  sacar el  chilillo de una vez por todas.

Imponer disciplina . ¡Pobre Arnáez!

Rafael Angel Ugalde

Rafael Angel Ugalde

Abogado y notario. Fue periodista deportivo del Semanario Universidad.
Rafael Angel Ugalde

Ultimos artículos de Rafael Angel Ugalde (ver todos)




Comentarios (FB)
Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *