¡Lázaro, levántate y anda!

El partido final del Clausura entre San Carlos y el Deportivo Saprissa, desnudó la mediocridad del fútbol costarricense.

Separando los méritos de los sancarleños para conquistar el título, el desarrollo del partido retrató las limitaciones que arrastra el fútbol nacional, lento, sin ritmo, sin intensidad, sin asociaciones ni poder ofensivo, que convirtieron lo que debió ser un partido excitante y emocionante, en un completo bostezo, probado y comprobado por la nula actividad de los porteros, Marco Madrigal y Alejandro Gómez en el evento.

Costa Rica practica un fútbol de quinto mundo, escalafón fácil de señalar después de presenciar los dramáticos juegos de Champions, las ligas de Europa, el vértigo de naciones que se superan como las africanas, que nutren de estrellas las mejores ligas del planeta, la cada vez más consolidada MLS y ni qué decir de los vecinos mexicanos, que cada semana nos presentan partidos con una intensidad que ni por asomo se asemeja al ritmo de tortuga de nuestros mejores equipos.

La final de Liga de Campeones entre Monterrey y Tigres y los duelos de la “liguilla” azteca, son platos de primera mesa que, comparados con esa final entre Toros y el Monstruo, llaman a encender las alertas.

El fútbol costarricense está en la calle y toca al técnico de la Selección Nacional, Gustavo Matosas resucitarlo.

Para empezar, el uruguayo debe salir urgentemente de su zona de confort y ocuparse de la crisis. Si don Gustavo sigue opinando como nuestros folclóricos entrenadores y dirigentes fanáticos, simplemente le ganamos a Nicaragua en el debut de Copa Oro y de nuevo somos los mejores del mundo.

Decimos esto, porque escuchar a Walter Centeno después de que Saprissa perdió la final, o nos da risa, pena o de verdad nos lanza a la reflexión y al cambio.

“Primera vez que veo al subcampeón nacional, jugando la final mejor que el campeón”, se dejó decir el que algunos califican “Rey”.

¿Cuál partido vio y dirigió desde la banca don Walter?

Sí Saprissa no jugó a nada, no tuvo capacidad para soltarse de las amarras del rival, no remató a marco, no exigió en lo mínimo al portero contrario, y el propio “Paté” nos mostró en este juego específico, una incapacidad absoluta para sacar a sus pupilos del embrollo.

Resulta que el Saprissa, jugó mejor fútbol que San Carlos, dijo su entrenador. ¿Cuál fútbol?

Y, la cereza a este pastel la coloca el presidente del club, Juan Carlos Rojas que le grita a sus seguidores que “estén tranquilos, que lo mejor está por venir”.

La posición y manifestaciones del jerarca morado, son idénticas a las de sus colegas de Herediano, Alajuelense, Cartaginés.

No escuchamos declaraciones de los patronos, de preocupación por el pésimo fútbol que practican sus obreros. Fanáticos que son, la mayoría, esconde las limitaciones futbolísticas de sus equipos, con excusas baratas, idénticas a las que ventilan sus entrenadores para justificar los traspiés.

Dentro de este entorno repleto de mediocridad, lo mínimo es exigirle al técnico de la Selección Nacional, Gustavo Matosas que salga de la zona contaminada, que se deje de declaraciones románticas, como que el fútbol costarricense está repleto de talentos, que aporte honestidad para excluir de una sola vez, a jugadores que nos dieron mucho pero que hoy sobreviven por su nombre y ojalá que rompa las cadenas que lo atan a lo que sucedió en Brasil 14, para que refresque la nómina y le meta oxígeno al paciente que agoniza.

Gaetano Pandolfo Rímolo

Gaetano Pandolfo Rímolo

Periodista deportivo. A lo largo de sus 48 años de experiencia se ha ganado el respeto de todos gracias a sus polémicos pero acertados criterios.
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