Los nuevos retos de Juegos Deportivos Nacionales

En el imaginario costarricense, todos los que de alguna forma hemos estado inmersos en Juegos Deportivos Nacionales tenemos algunas propuestas de lo que se debería cambiar para que el programa responda aún más a las necesidades deportivas de la población joven del país.

Si partimos de que el programa de Juegos Deportivos Nacionales se ha consolidado en el país como la ventana de exposición para que nuestros grandes talentos den su salto al alto rendimiento, tenemos que mantenerlo en constante mejoría.

Desde mi perspectiva, los dos argumentos a considerar como más importantes en cualquiera de las propuestas que quisiéramos realizar son: uno, las necesidades de cada deporte en particular y dos, las finanzas públicas, que hoy en medio de la discusión de un plan fiscal necesario no pueden obviarse en la construcción o mejora de los programas gestionados por el Estado en materia deportiva.

En primera instancia, la construcción de la nueva propuesta de Juegos Deportivos Nacionales deberá responder a la realidad individual de cada uno de los 22 deportes que hoy participan de la fiesta deportiva de nuestro país, y también para los que se quisieran incorporar en el futuro próximo.

En esta línea mi propuesta es plantear un reglamento y diseño de organización que se aplique, al menos, en períodos cuatrienales. De esta forma lograremos dar continuidad a los procesos deportivos, y sistemáticamente evaluar -a lo interno de las organizaciones involucradas- las propuestas planteadas. No debemos seguir modificando normas ni estructuras de forma anual, ya que esto ha limitado el acceso a datos estadísticos que fortalezcan la toma de decisiones.

En esta materia, además, deberemos entender que Costa Rica, por tradición histórica, ha sido potencia en algunas disciplinas deportivas, y en otras estamos en vías de desarrollo. Los Juegos Deportivos Nacionales podrán ser una ventana de oportunidad para ambos, desde distintas perspectivas. Sin embargo, en cuanto a las edades de participación, hoy más que nunca deberán apoyarse los Juegos Deportivos Estudiantiles, y para ello necesitamos la interacción directa de los Comités Cantonales de Deporte y Recreación con las delegaciones escolares y colegiales que participen en el programa estudiantil.

También nos corresponde definir objetivos claros en cada una de nuestras etapas: una Etapa Eliminatoria que permita la participación de cada vez más atletas, y una Etapa Final, donde llevemos a los mejores exponentes de cada prueba o evento, para que el público y la prensa disfruten de un espectáculo deportivo de mayor nivel.

En materia financiera, la propuesta es simple y no se aparta de lo deportivo. Por un tiempo debemos dejar de construir infraestructura y más bien reutilizar las grandes obras que hemos construido a lo largo de los últimos 40 años, tanto en terrenos municipales como en instalaciones educativas.

Antes de seguir creciendo en infraestructura, Costa Rica debe culminar un proceso que el ICODER está desarrollando: el censo de instalaciones deportivas. Esa será la herramienta que nos permita construir lo que necesitemos según las necesidades reales de la población y las capacidades reales de gestión.

Garantizar las fechas y saber que la instalación estará lista meses antes del inicio de nuestras competencias, permitirá que la planificación de nuestros entrenadores sea más exacta.  Debemos recordar que nuestros atletas compiten y entrenan todo el año, y que Juegos Deportivos Nacionales es una competencia más de su calendario anual. Por lo tanto, asegurar las fechas permitirá que la planificación de las organizaciones y los entrenadores dé mejores resultados en el mediano y largo plazo.

En esta misma línea de asignación de sedes, hoy el primer pilar para asignar un deporte es y deberá seguir siendo la competencia deportiva. Necesitamos que nuestros deportistas y entrenadores puedan exponer sus habilidades en las mejores instalaciones deportivas de Costa Rica. Poder contar con sedes que asemejen las características de un torneo internacional centroamericano también es parte del entrenamiento, por lo que necesitamos que nuestros atletas, desde sus inicios, comprendan la dinámica de un evento de mayores dimensiones.

A lo largo de los últimos 40 años, desde que la Dirección General de Educación Física y Deportes inició con este proyecto para 500 atletas de diez cantones, en 1976, hemos aportado en formar ciudadanos integrales que, mediante el deporte, construyeron una vida sana.

Hoy los retos son mucho mayores. Cerca de veinte mil atletas, de más de 80 cantones de Costa Rica, participan de la fiesta nacional, y es hora de cambiar el rumbo. Las necesidades de los atletas y las posibilidades que brinda Costa Rica son otras, por lo que nos corresponde ser agentes del cambio.

Minor Monge Montero

Minor Monge Montero

Educador Físico. Actualmente trabaja en el ICODER, como Coordinador Técnico de Juegos Deportivos Nacionales. También es profesor universitario.
Minor Monge Montero



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