Mucho más que uno de los mejores porteros de la historia

La palabra infarto impresiona. Hasta asusta, si se quiere. Al leerla o escucharla capta más atención y cuando se refiere a alguien cercano peor aún.

No es familiar de ninguno de nosotros pero quienes conocemos algo o poco de futbol, o incluso muchos que ni saben nada -ni tienen por qué-, lo tomaron como algo más allá de un simple titular. Me atrevo a decir que hasta los barcelonistas, de plácemes, por cierto.

Iker Casillas es mucho más que uno de los diez mejores guardametas de la historia. Es humano, es un líder, es un ejemplo. Tiene reflejos felinos. Tiembla el que le tira un penal. Comparte con Sergio Goycochea y Harald Schumacher el récord de más atajados en un Campeonato Mundial con cuatro.

Contrarresta su relativa baja estatura en un portero (1.85 mts.) con excelente ubicación y sobrada potencia en las piernas. Como todo arquero ha recibido goles terribles, y en una afición blanca que no perdona nada ni a nadie, el impacto en su momento fue mayor. Con el Porto, su equipo actual, gana mucho menos títulos pero quizá vive más tranquilo. Él lo sabrá.

Es el jugador español con mayor cantidad de presencias en la Selección de España con 167. Durante cinco años consecutivos fue elegido el mejor portero del mundo por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol. Pero más allá de sus trofeos y calidad, quizá ya un poco disminuida, se reconoce mundialmente su entereza. Ejemplos hay de sobra.

En julio de 2012, en la final de la Eurocopa, España aplastaba a Italia 4 a 0. Era un baile absoluto. Los italianos se quedaron, por lesión de Thiago Motta, con diez jugadores desde el minuto 62 al haberse realizado ya los tres cambios. Al llegar el minuto 90 Iker corrió hacia el árbitro Pedro Proença para que no diera ni un segundo de reposición y evitar más sufrimiento del rival.

Otro caso. Mi equipo del alma, el AS Roma, acarició los cuartos de final de la Champions League contra el Porto hace escasos dos meses. Casillas no solo evitó con sendas atajadas, algunas de antología, la clasificación de la Loba sino que dio un señor ejemplo de humanismo. Alessandro Florenzi cometió el principal error de su carrera deportiva al regalar un penal en tiempos extras que el lateral Alex Telles no desaprovechó. El italiano rompió en llanto al finalizar el peor juego de su vida. El arquero español, lejos de celebrar, lo que hizo fue salir corriendo a consolarlo y levantarlo del suelo.

Seguimos. Un defensor conocido como Pepe…  perdió la cabeza en una inolvidable falta con patadas arteras al centrocampista de Getafe Javier Casquero en 2009, una acción vista millones de veces. De no ser por la intervención de Casillas la agresión tal vez hubiera durado toda la noche.

¿Quién no recuerda el beso en plena transmisión en vivo a su pareja la periodista Sara Carbonero minutos después de ganar el Mundial de 2010? Con la voz quebrada y sinceridad absoluta.

Debe haber mucho más pasajes similares. Cierro con su despedida del Real Madrid. Una carta que duró una eternidad leyendo entre lágrimas de un capitán que quizá mereció un mejor trato en su fase final como leyenda de ese club. ¡Impactante momento!

Dudamos que Iker lea estas líneas, pero un infarto en un atleta de alto rendimiento a los casi 38 años debe llamar a la reflexión y a una decisión acertada en conjunto con su núcleo más íntimo. Nos queremos quedar en la retina con sus impresionantes atajadas y su intachable comportamiento y no con alguna desgracia que se pueda evitar.

Yo intento, por cierto, ser portero -con poco éxito- los fines de semana con el Indoor Futbol Club. Respeto opiniones y agradezco haber visto jugar a Gianluigi Buffon, Iker Casillas, Keylor Navas, José Luis Chilavert y Óscar Córdoba. Mis preferidos en ese orden. Pero Casillas tiene algo más.

Esteban Aronne Sparisci

Esteban Aronne Sparisci

Periodista y fiel seguidor del Calcio italiano.
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