Óscar Ramírez, su estilo y la zona de confort

Cuando el “Macho” Ramírez fue nombrado técnico de la selección nacional no me pareció una mala opción. Resultadista hasta la médula de los huesos, pensé que las “eliminatorias no se juegan, se ganan”; por eso visualicé una eliminatoria sufrida, aunque con un final feliz.

Siempre he sido admirador de los equipos que intentan ganar y gustar. No me gusta la línea de 5 (de la que Ramírez es confeso defensor) y menos que  el único hombre en punta pelee solo contra el mundo -sí amigos, queda claro que no me gusta la idea de fútbol de Ramírez-; sin embargo los resultados lo avalaban y tocaba apoyarlo.

Un 2017 muy malo para nuestra Sele; una UNCAF en que quedamos en deuda; el paso sin pena ni gloria por Copa Oro y los altibajos en la eliminatoria, dejan muy claro que este no ha sido un buen año. La gira europea de estos días solo sirvió para confirmar nuestro mal momento.

El problema viene cuando el fútbol poco vistoso -muy común en los equipos del Macho- carece de resultados. Es ahí donde se pierde el sentido de sacrificar el buen juego. No faltará quien argumente que estamos en Rusia, eso está claro, pero hoy más que nunca se impone el trazar metas altas y la exigencia debe ser máxima. Es imperdonable que a estas alturas, el “Macho” nos tome el pelo diciendo, por ejemplo, que el resultado ante España no refleja lo visto en el juego o que está satisfecho por la dinámica mostrada ante Hungría, esas son declaraciones irreales e irrespetuosas, Óscar Ramírez tiene que ponerse serio y asumir su puesto como corresponde. Él dirige a la Selección de Costa Rica que está en un Mundial, no al equipo del barrio de la esquina.

Hablar del estilo de juego del Macho es complejo, se trata de una cuestión de gustos y ahí nunca nos pondremos de acuerdo. El punto es que la Sele debería tener dos propuestas de juego y no solo una, como hemos visto a lo largo de este proceso. Digamos que no se debería de plantear el equipo de la misma forma ante España que ante Hungría. Sin embargo el Macho sigue insistiendo en su 5-4-1 sin importar el rival que se tenga al frente y eso está mal. Es ahora cuando debe demostrar que efectivamente es el “gran estratega” que muchos llaman y tener preparados un plan B y C y soltarse de ese libreto predecible y conocido por todos.

Existen otras situaciones que preocupan: la poca tenencia de la pelota, la dependencia excesiva de Bryan Ruiz -algo a lo que no se le ha buscado una solución real- y sobretodo la zona de confort en la que evidentemente ha caído un grupo de seleccionados que se sienten seguros de formar parte del grupo y protegidos por el técnico.

Como vemos, el panorama de cierre de año no es alentador. La FEDEFUTBOL debe llamar a cuentas a todos, cuerpo técnico y jugadores, Óscar Ramírez debe seguir, pero es necesaria ya una actitud autocrítica seria. Para el Mundial estamos a 7 meses y hay tiempo para enderezar el barco.

A Rusia tenemos que ir a competir.

Bernal Arce Salas

Bernal Arce Salas

Director del programa Meridiano Deportivo de Radio GIgante y Actual (107.1 FM). Particularmente aficionado al ciclismo y al fútbol.
Bernal Arce Salas



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