Rumbo a Qatar

¿Qué fútbol se hará en Qatar 2022?.

Esa debería ser la pregunta a responder por nuestra FEDEFUTBOL y presidentes de  clubes, a fin de evitar fracasos tan rotundos como país, en el campo económico, comercial, deportivo, diplomático etc., como el de Rusia 2018.

Me aventuro a pensar que en Qatar el balompié a vencer será una mezcla de fútbol africano, de mucha velocidad y fortaleza física, con  toque (tipo brasileño) cuando se pueda, y pase directo, largo, cuando las circunstancias así lo ameriten. Ello tomando en cuenta la influencia alemana, inglesas y brasileña en Medio Oriente.

Aclaro que me aparto del criterio generalizado de nuestra prensa deportiva, que  con tal de no asumir su cuota de responsabilidad – que es mucha, por cierto- por lo ocurrido en el Mundial 2018, cargan baterías contra el técnico Oscar Ramírez, este o aquel jugador .¡No se vale muchachos!

Oscar Ramírez y su trabajo en Rusia 2018 es el resultado de la ponderación –criterio de escogencia- que nuestra dirigencia tuvo respecto a cómo se jugaría dicha competencia mundial y el rendimiento que se tendría.

Sí ya en Brasil 2014 quedaba de manifiesto que el fútbol directo hacía “la guerra” triunfaba sobre al balompié de toque excesivo, era obvio que en el 2018 había la posibilidad de que los equipos europeos nos dieran sorpresas, con excepción a Brasil que tiene su propia tradición.

Por lo tanto se requería una selección poli-funcional,  con respuestas tácticas cuando tuviera un rival que le quitara la pelota, lanzara el balón a las espaldas de nuestros centrales, o nos jugara frontal, con esos pases de 30 o 40 metros que tanto daño hacen a nuestros jugadores. No sucedió eso: tuvimos una selección  tiesa, dura ,sosa.

Uruguay supo dar en el clavo con un balompié directo cuando había que hacerlo, pero también  de toque delicado al balón, al mejor estilo rioplatense,  si era necesario, y lo más importante: su entrenador inculcó a sus dirigidos el gol como resultado final de todo esfuerzo.

Por eso  hubo  equipos que sorprendieron a nuestros comentaristas como el ruso, el danés y el croata, para citar unos pocos,  que aportaron ese juego frontal cuando era necesario (sobre todo cuando el rival ataca y no deja espacio en la media cancha), y la siempre moderna pared para desacomodar la defensa adversaria.

Lo que sostengo es que el fútbol del viejo continente incorporó algunas características del balompié argentino, brasileño, colombiano, etc., que ha hecho lucir bien a algunas  representaciones del viejo continente, contra sensu de lo ocurrido con Portugal o España.

Nosotros, por el contrario, llegamos a Rusia con un teórico sistema 5-4-1 implantado por José Luis Pinto  como para echarle la culpa al dibujo táctico si fracasábamos, pero que en la práctica fue un 3-2-4-1, porque nuestros laterales  si atacaban,  carecieron siempre de condición física para regresar a defender.

Por eso muchos comentaristas decían que nuestra selección parecía desordenaba;  sin embargo, ello y la buena cantidad de goles recibidos son el resultado de la “ponderación”  que hizo nuestra dirigencia balompédica a la hora de escoger el entrenador para Rusia 2018.

“Mal de muchos consuelo de tontos” decían mis antepasados cuando otros se equivocaban igual que uno, como pasó con Argentina a la hora de “ponderar” que el entrenador Jorge Sampaoli acertaría con los cambios tácticos en la nación eslava.

A la hora de escoger un entrenador con miras a un Mundial, los buenos dirigentes “ponderan” circunstancias concretas, como  datos en cuanto a recorridos de equipos, pases, goles, rendimiento de jugadores, sistemas defensivos aplicados, parado de equipos en la cancha, velocidad con que se jugaron los partidos en el anterior certamen, la climatología que se tendrá en la nueva lid , etc., a fin de no dejar nada a la improvisación.

El fútbol dejó de ser improvisación. El dirigente, que se supone conoce de fútbol y para ello viaja constantemente con viáticos  pagos, a la hora de escoger un entrenador debe “ponderar” además  conocimientos teóricos actuales del contratado, experiencia acumulada, aciertos y fracasos de quien nos dirigirá.

Hay improvisación si antes no tenemos clara la  metodología que aplicará el nuevo entrenador para potenciar a los jugadores del ámbito local, qué conocimientos tiene de la idiosincrasia del país, qué conoce del  biotipo que destacó en Rusia y cuál es el biotipo del jugador tico, metodología disciplinaria a seguir con sus dirigidos dentro y fuera de la cancha.

Solo así nuestros dirigentes evitarán que suceda lo que pasó con el entrenador don  Oscar Ramírez a su regreso de Rusia. No nos lo vuelvan a sacar por la puerta de atrás.

Rafael Angel Ugalde

Rafael Angel Ugalde

Abogado y notario. Fue periodista deportivo del Semanario Universidad.
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Comentarios (FB)
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1 respuesta

  1. Ricardo Valverde dice:

    A un chancho no se le pide un doctorado en astronomía. La carta al “niñito dios” guardémosla.
    http://www.diarioextra.com/Noticia/detalle/346516/de-la-epopeya-a-la-mediocridad-de-siempre

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